Un estudio de la Universidad de California en Riverside plantea que Venus pudo haber tenido una luna en sus primeras etapas, pero la combinación de su gravedad y su lenta rotación retrógrada habría provocado que el satélite se acercara gradualmente hasta ser destruido.

Según el modelo, la luna habría cruzado el llamado límite de Roche, donde las fuerzas gravitatorias la fragmentaron en un anillo de escombros que posteriormente cayó sobre el planeta.

A diferencia de la Tierra, cuya Luna se aleja unos 3,8 centímetros por año, Venus gira muy lentamente —una vuelta cada 243 días terrestres— y en sentido contrario al de la mayoría de los planetas. Esta característica habría invertido la migración orbital de un eventual satélite, llevándolo hacia el planeta en lugar de alejarlo.

Los investigadores aclaran que no existe evidencia directa de que Venus haya tenido una luna, pero consideran que esta hipótesis podría explicar una de las grandes diferencias entre Venus y la Tierra.

Además, sugieren que la presencia y posterior pérdida de un satélite pudo influir en la evolución geológica y climática venusiana. Futuras misiones, como DAVINCI de la NASA, podrían aportar datos para reconstruir esa historia.

