La Unión Europea mantendrá el veto a nuevas perforaciones de petróleo y gas en el Ártico, pese a la presión de Noruega, uno de sus principales proveedores energéticos.
La Comisión Europea considera que ampliar la explotación de combustibles fósiles contradice sus objetivos climáticos.
Noruega sostiene que las perforaciones en el mar de Barents son necesarias para reforzar la seguridad energética europea ante la reducción del suministro ruso y la volatilidad de los mercados.
Noruega representó el 54,4% de las importaciones de gas natural licuado de la UE. Organizaciones ambientalistas cuestionan el impacto inmediato de nuevos proyectos, algunos de los cuales no producirían gas hasta 2045.
El Ártico también adquiere relevancia estratégica por sus recursos, rutas comerciales y competencia entre Rusia, China y Estados Unidos.

