Coxon renunció la semana pasada mediante una publicación viral en X, en la que acusó a las empresas de inteligencia artificial (IA) de actuar irresponsablemente, pese a reconocer que esta tecnología podría amenazar la existencia humana.
Sus declaraciones intensificaron la presión sobre compañías y gobiernos para regular el desarrollo de la IA y reforzar su seguridad. La preocupación también crece entre los propios trabajadores del sector. Un empleado de una importante empresa confesó a una cadena que teme por las consecuencias de esta tecnología. Otros investigadores aseguran que el riesgo de una catástrofe global es una preocupación recurrente en Silicon Valley.

