Investigadores del Massachusetts General Hospital y la Harvard Medical School señalan que la pérdida de peso depende menos de contar calorías y más de controlar la grelina, la hormona que regula el hambre.

Los expertos advierten que las dietas restrictivas suelen fracasar porque aumentan la sensación de hambre y reducen la saciedad.

Además, las señales de plenitud tardan entre 15 y 20 minutos en llegar al cerebro, lo que favorece el exceso de consumo, especialmente de alimentos ultraprocesados. Los estudios indican que reducir en 30% la densidad energética de los alimentos puede llevar a una disminución similar en la ingesta calórica de forma automática.

Por ello, recomiendan priorizar alimentos ricos en proteínas, fibra, frutas, verduras y legumbres, que ayudan a prolongar la saciedad y facilitan una pérdida de peso sostenible a largo plazo.


