El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva impulsa un paquete de ayudas y beneficios que ronda los 300,000 millones de reales (US$57,000 millones) en plena contienda electoral, mientras enfrenta una disputa cerrada con Flávio Bolsonaro.
Entre las medidas destacan un aumento del 15% del programa Bolsa Familia, alivio de deudas, apoyos a microempresarios, reducción de impuestos a combustibles y transporte gratuito los fines de semana.
La ofensiva de gasto ocurre con una deuda pública equivalente al 82% del PIB y escasos avances en las encuestas. ¿Se trata de una política social sostenible o de una apuesta desesperada por conquistar votos con recursos públicos? La magnitud del paquete plantea interrogantes sobre su costo fiscal y sus verdaderos objetivos en vísperas de las elecciones.

