La dimisión de un investigador de Anthropic ha reavivado el debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial.
Ante la falta de interés mundial por regularla, empresas como OpenAI, Anthropic y Google consideran la autorregulación como una alternativa. Sam Altman propone establecer reglas comunes para gestionar los riesgos de la IA avanzada. Las grandes tecnológicas buscan mantener su ventaja frente a otros países y piden apoyo gubernamental para coordinar normas internacionales.
Así, la industria apuesta por limitar voluntariamente los riesgos mientras evita una regulación estatal demasiado severa.


