Irán anunció la reapertura temporal del estrecho de Ormuz tras casi siete semanas de cierre por el conflicto regional, lo que llevó a varios petroleros a dirigirse rápidamente hacia esta ruta clave.
Ocho buques iniciaron su desplazamiento poco después del anuncio, señalando una posible reanudación del tráfico marítimo internacional. La medida, vinculada a un alto el fuego de diez días, generó una caída en los precios del petróleo y un repunte en los mercados.
Sin embargo, persisten dudas: algunas embarcaciones de países considerados hostiles podrían enfrentar restricciones, y existe la amenaza de un nuevo cierre si continúan tensiones con Estados Unidos. Navieras como Hapag-Lloyd y Maersk valoraron positivamente la reapertura, pero exigieron mayor claridad sobre seguridad, rutas y riesgos como minas. Organismos internacionales también pidieron verificar condiciones antes de retomar operaciones, mientras el tránsito dependerá de la estabilidad y la confianza.



