La crioablación es una técnica mínimamente invasiva que utiliza frío extremo para destruir tumores de mama, ofreciendo una alternativa a la cirugía tradicional en casos específicos. Consiste en introducir una criosonda guiada por imágenes que congela el tumor mediante gases como nitrógeno o argón, formando una “bola de hielo” que elimina las células cancerosas.

Este procedimiento, autorizado en Estados Unidos bajo criterios estrictos, está dirigido principalmente a mujeres mayores de 70 años con tumores pequeños, de bajo riesgo y receptores hormonales positivos.

Sus ventajas incluyen menor dolor, ausencia de cicatrices visibles, recuperación rápida y la posibilidad de regresar a casa el mismo día. Estudios clínicos muestran bajas tasas de recurrencia en pacientes seleccionadas. Sin embargo, no es adecuada para tumores grandes o agresivos y su uso sigue en evaluación. Especialistas destacan que, aunque prometedora, debe aplicarse bajo supervisión médica y en contextos clínicos bien definidos.



