El hallazgo de un fósil de tiburón de 150 millones de años en el yacimiento de Solnhofen, en Baviera (Alemania), está obligando a replantear teorías sobre la evolución de estos depredadores marinos. El ejemplar, denominado Bavariscyllium tischlingeri, fue estudiado por un equipo internacional liderado por Sebastian Stumpf, del Museo de Historia Natural y la Universidad de Viena, y los resultados fueron publicados en la revista Communications Biology.

El fósil, de unos 25 centímetros de largo, presenta una conservación excepcional que permitió analizar con detalle su esqueleto y dentición. Entre sus rasgos más llamativos destaca una barbilla sensorial similar a un “bigote”, característica que hoy solo poseen algunos tiburones alfombra. Además, combina rasgos de tiburones alfombra y tiburones de fondo, pero no encaja completamente en ninguno de los órdenes modernos.

Los análisis morfométricos y filogenéticos realizados no lograron ubicarlo con certeza dentro de un grupo actual, lo que complica la clasificación tradicional basada principalmente en dientes fósiles. Este caso sugiere que la diversificación y la convergencia evolutiva de los tiburones ocurrió mucho antes de lo que se pensaba.
El estudio advierte que usar dientes aislados para fechar el origen de los linajes modernos podría ser poco fiable y propone revisar los criterios empleados para reconstruir la historia evolutiva de estos peces.



