Un estudio de la Universidad de Brown identificó nuevos circuitos cerebrales que podrían estar implicados en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ampliando la comprensión tradicional de esta condición.

Mediante resonancia magnética funcional, los investigadores compararon la actividad cerebral de personas con TOC y de un grupo sin el trastorno mientras realizaban tareas cotidianas que requerían organización, memoria de trabajo y control mental. Aunque ambos grupos tuvieron un desempeño similar, los participantes con TOC activaron más regiones cerebrales para completar la misma tarea.

Además de los circuitos frontoestriados clásicos, se observaron activaciones en áreas como el giro temporal medio y la unión occipito-temporal, vinculadas al procesamiento del lenguaje, el significado y la percepción visual.

Estos hallazgos sugieren que el TOC involucra una red cerebral más extensa y demandante. El descubrimiento abre nuevas oportunidades terapéuticas, como ajustar la estimulación magnética transcraneal hacia estas regiones, y propone herramientas objetivas para evaluar la evolución de los tratamientos.



