Cadillac Racing Team vivió un fin de semana intenso antes de su debut oficial en la Fórmula 1 en 2026, al presentar en Times Square el diseño del monoplaza que pilotarán Sergio “Checo” Pérez y Valtteri Bottas.
La revelación, realizada en el marco del Super Bowl LX, causó gran impacto por la estética del auto y un ambicioso comercial que simboliza el “despegue” de la escudería estadounidense en la F1, reforzando la apuesta de General Motors por conquistar el mercado norteamericano.
Sin embargo, la celebración se vio empañada por una demanda interpuesta por el cineasta Michael Bay, quien acusa a Cadillac de plagiar su estilo visual y técnicas cinematográficas en el anuncio.
Según el director, el spot replica elementos característicos de su trabajo, similares a los vistos en la saga Transformers. Cadillac rechazó las acusaciones y calificó la demanda como infundada, defendiendo la originalidad del comercial.

Mientras el conflicto legal se resuelve, el equipo continúa con su preparación deportiva. Checo Pérez y Bottas permanecen enfocados en las pruebas técnicas en Barcelona y Bahréin, ajustando el monoplaza antes del inicio de la temporada. Cadillac logró su objetivo mediático, pero enfrenta ahora un nuevo desafío fuera de la pista.



