El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por considerar al Gobierno de Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior estadounidense. Aunque existen antecedentes similares desde 1996, esta medida marca un hito al imponer aranceles adicionales a países que suministren petróleo a Cuba, en un contexto de grave escasez de combustible en la isla tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

La Casa Blanca justificó la decisión por los vínculos de Cuba con Rusia, China, Irán y grupos como Hamas y Hezbollah, así como por presuntas actividades de espionaje y violaciones sistemáticas de derechos humanos. La orden instruye a los departamentos de Comercio y Estado a identificar a los países que provean crudo a La Habana y evaluar sanciones comerciales.
El objetivo es aislar energéticamente al régimen de Miguel Díaz-Canel, presionar a terceros países y reforzar la estrategia de “máxima presión”. Washington advirtió que las medidas podrán ampliarse si resultan insuficientes para enfrentar la emergencia declarada.


