Guatemala enfrenta una demanda eléctrica récord que obligó al AMM a suspender las exportaciones de energía, priorizando el abastecimiento interno. El 27 de abril de 2026 se registró el pico histórico de 2,371.45 MW, superando los 2,263.23 MW de marzo. La crisis responde al cierre de la zafra azucarera, la baja hidroeléctrica previa a las lluvias y el consumo industrial y residencial, exacerbado por temperaturas de 34-37°C.
Hidroeléctricas bloqueadas por comunidades: Más de 80 comunidades indígenas han reportado impactos, intensificando conflictos en Huehuetenango, Alta Verapaz y Zacapa. El MEM inició cierre de Pasabien por conflictos con Santa Rosalía Mármol. La CSJ amparó a Yichk’isis contra Pojom II y San Andrés, ordenando consultas. Autoridades Q’eqchi’ exigen cierre de Santa Rita en Río Dolores.
Contribución fiscal millonaria: Pese a los conflictos, las hidroeléctricas —que representan más del 50% de la oferta energética— realizan inversiones millonarias y aportan tributos significativos: ISR del 25% sobre ganancias, impuesto de solidaridad del 4% y regalías del 2% sobre energía facturada. Al cierre de 2025, la SAT reportó recaudación total de Q111,981.5 millones, superando las metas establecidas, con el sector eléctrico como actor clave en dichos ingresos. Para 2050 se requerirán 7,000 MW adicionales e inversiones por $8,700 millones.

