El aumento al salario mínimo decretado por el Gobierno de Guatemala ya muestra efectos negativos en el mercado laboral. Solo el sector de vestuarios y textiles reportó la pérdida de más de 12 mil empleos formales durante 2025, tras el incremento salarial aplicado ese año.
Empresarios advierten que la situación se agravará con el nuevo ajuste anunciado para 2026, que contempla aumentos de 4% para el sector exportador, 5.5% para actividades agrícolas y 7.5% para actividades no agrícolas.
Según la Comisión de Vestuarios y Textiles (Vestex), los costos laborales crecientes obligan a las empresas a reducir personal, automatizar procesos o trasladarse a la informalidad. Esto se refleja en una menor afiliación al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y en el cierre de negocios que ya operan con márgenes limitados.
Economistas advierten que Guatemala combina uno de los salarios mínimos más altos de la región con bajos niveles de productividad, lo que resta competitividad. El resultado, señalan empresarios, es más informalidad, menos empleo formal, menor recaudación y un impacto directo en las condiciones de vida de la población.


