Maduro atraviesa una nueva crisis —la más grave en sus más de 12 años de gobierno— pero ni China ni Rusia han mostrado disposición a apoyarlo más allá de llamados generales a la calma y a la no injerencia.
Todo apunta a que, esta vez que Maduro está solo frente a lo que él ha denunciado como un intento de derrocarlo.
No existen razones hoy ni para Rusia ni para China para jugárselas defendiendo a Venezuela teniendo en cuenta otros problemas que tienen, como Rusia y su guerra en Ucrania y China tratando de convivir en el escenario internacional con el presidente Trump” y su plan arancelario que tiene a China en la cuerda floja.

