Más del 70% de los productos que Guatemala envía a Estados Unidos quedarán libres de arancel bajo el nuevo Marco para un Acuerdo de Comercio Recíproco, que reemplaza la política arancelaria impuesta en enero por la administración Trump. Lo que representa un alivio significativo para sectores afectados. Este ajuste se integra al marco del tratado de libre comercio, vigente desde 2006.
El beneficio llega acompañado de 12 compromisos clave que Guatemala deberá cumplir para reducir barreras no arancelarias y modernizar su entorno regulatorio. Entre las medidas más relevantes figuran: aceptar certificados electrónicos emitidos por EE. UU., eliminar la apostilla, simplificar trámites regulatorios, permitir bienes remanufacturados y homologar estándares automotrices estadounidenses.
El proceso de negociación se ha hecho bajo confidencialidad, por lo que no todos los detalles han sido públicos, esto complica ver claramente qué tan nuevas son las exigencias de EE. UU. versus lo que ya se había pedido antes, aunque los compromisos actuales parecen ser más amplios y estructurados.
El reto ahora no es diplomático, sino institucional: modernizar procedimientos, derribar barreras no arancelarias, digitalizar procesos y fortalecer la confianza regulatoria.

