Estados Unidos evalúa crear una nueva flota naval llamada “Flota Dorada”, impulsada por el presidente Donald Trump para contrarrestar la rápida expansión marítima de China. Aunque aún no existe un programa oficial ni presupuesto, la idea apunta a renovar la flota de superficie con buques más grandes, de mayor alcance y cargados con numerosos misiles, apoyados por naves pequeñas no tripuladas.
Expertos como Bryan Clark señalan que el “acorazado del futuro” será una plataforma capaz de lanzar misiles de muy largo alcance. Trump también quiere que los nuevos barcos tengan una estética distintiva.
El plan contempla buques de entre 15.000 y 20.000 toneladas, con propulsión avanzada, cascos reforzados, sensores integrados y sistemas modulares de combate. El gran obstáculo es la capacidad de los astilleros estadounidenses, ya saturados con la construcción de submarinos y portaaviones, además del reto tecnológico que representan los futuros barcos no tripulados.

