El Congreso aprobó un aporte extraordinario de Q575 millones para el Instituto de Previsión Militar (IPM), pese a que la entidad enfrenta pérdidas constantes por falta de capitalización y un bajo número de cotizantes.
Aunque los militares en retiro merecen pensiones dignas, la gestión interna del IPM ha sido cuestionable, destacando la polémica inversión en el Fund of America durante el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco, que provocó pérdidas de Q88 millones aún sin recuperar.
La Contraloría General de Cuentas ha denunciado ante el Ministerio Público la necesidad de investigar a los presuntos responsables, pero hasta ahora no se ha observado acción efectiva. El IPM justifica los pagos con adeudos del Ejecutivo y una insuficiente relación entre cotizantes y pensionados. Situaciones similares afectan al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, con Q70 mil millones pendientes que podrían destinarse a pensiones y servicios de salud.
El caso evidencia la urgencia de reingeniería estructural, transparencia y rendición de cuentas, así como auditorías de aportes anteriores, incluidos los Q900 millones otorgados en 2023.

