Washington, 21 de julio de 2026 – El presidente Donald Trump rechazó todas las propuestas de negociación mediadas por Qatar y Pakistán, y decidió intensificar la ofensiva militar contra Irán para abrir el estrecho de Ormuz, principal arteria del comercio petrolero mundial.
“Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por ello muchas veces más”, escribió Trump en Truth Social. La advertencia llega mientras el régimen iraní lanza ataques aéreos contra bases estadounidenses en Kuwait, Bahrein, Qatar y Jordania, y sus aliados hutíes bloquean el estrecho de Bab al-Mandab en el mar Rojo.
La escalada ha dejado hasta el momento tres soldados estadounidenses muertos y más de 100 heridos desde el fin de la tregua el 7 de julio. Trump ordenó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, multiplicar los ataques contra objetivos iraníes y las defensas en Ormuz, buscando colocar al régimen chiita en una posición de extrema debilidad.
Irán, bajo el liderazgo de Mojtaba Khamenei y la Guardia Revolucionaria, responde con una ofensiva sostenida contra los aliados árabes de Washington. Arabia Saudita anunció que protegerá sus buques petroleros, lo que podría abrir un nuevo frente de guerra regional.
La crisis complica la situación interna de Trump. El bloqueo de Ormuz y Bab al-Mandab reduce la oferta global de petróleo y eleva los precios de la gasolina en Estados Unidos, un factor sensible de cara a las elecciones de medio término de noviembre.
A pesar de los llamados a la negociación de Qatar y Pakistán, que propusieron una tregua de 10 días, tanto Washington como Teherán la rechazaron. Trump apuesta a una victoria militar que le permita negociar desde una posición de fuerza, mientras Irán busca forzar el regreso al acuerdo nuclear.
En paralelo, Trump recibirá hoy al presidente libanés Joseph Aoun para endurecer las condiciones contra Hezbollah, principal proxy iraní en la región. Por su parte, Arabia Saudita solicitará apoyo estadounidense contra los hutíes.
La estrategia estadounidense tiene un objetivo claro: abrir el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la resistencia iraní y la multiplicidad de frentes (Irak, Siria, Líbano, Yemen) hacen temer una guerra regional de mayores proporciones.
Hasta el momento, el Pentágono reconoce limitaciones para contener todos los misiles iraníes, lo que expone la vulnerabilidad de las bases estadounidenses en la zona.

