La Laguna de Ordóñez, ubicada en el Parque Regional Municipal de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, enfrenta una severa sequía que ha transformado su paisaje. A pesar de estar en temporada de lluvias, el cuerpo de agua muestra extensas áreas secas, grietas en el suelo y pérdida de vegetación.
Especialistas atribuyen la crisis a la reducción de las precipitaciones, que han pasado de promedios anuales de 800 a 700 milímetros, así como a la deforestación del bosque nuboso, que limita la retención de humedad y la recarga de mantos acuíferos. La situación afecta a comunidades locales, rebaños de ovejas y especies silvestres que dependen del ecosistema.
La región alberga siete de las 14 zonas de vida de Guatemala, por lo que la degradación ambiental pone en riesgo una importante biodiversidad. Ambientalistas impulsan reforestación, protección forestal y mejor gestión hídrica para evitar que la laguna desaparezca.


