Rusia podría convertirse nuevamente en uno de los principales proveedores de diésel del mundo y aliviar la escasez internacional de combustibles.
La suspensión de los ataques ucranianos contra sus principales refinerías por una presión de Trump, desde el 15 de octubre habría permitido a Moscú recuperar rápidamente su capacidad de producción. Según un informe de JP Morgan, la reactivación de estas instalaciones podría generar una importante oferta de diésel, incluso con posibles cargamentos destinados a Estados Unidos.
La recuperación rusa podría reducir las presiones sobre los precios internacionales y cambiar el panorama energético mundial.

