Rusia lanzó uno de los ataques más intensos contra Ucrania en los últimos meses, empleando 656 drones y 73 misiles contra múltiples ciudades, entre ellas Kiev, Dnipró, Kharkiv, Poltava y Zaporizhia.
La ofensiva dejó al menos 18 muertos, incluido un niño, y más de un centenar de heridos. Aunque las defensas ucranianas interceptaron gran parte de los proyectiles, varios misiles y drones impactaron zonas residenciales, edificios comerciales e infraestructura civil.
En Kiev se registraron seis fallecidos y decenas de heridos, además de daños en ocho distritos. Dnipró fue otra de las ciudades más afectadas, con al menos 12 muertos.
También hubo ataques contra una maternidad en Odesa y daños en viviendas de Kharkiv. Tras la ofensiva, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, pidió reforzar urgentemente las defensas antiaéreas y mayor apoyo militar occidental.


