La suspensión temporal del IDP y el IVA a los combustibles representaría un menor costo para el Estado que el esquema de subsidios aprobado este año.
El subsidio inicial de Q2,500 millones, sumado a su ampliación por Q3,000 millones, eleva el costo total de la medida a Q5,500 millones. En contraste, el Decreto 22-2026, aprobado por el Congreso el 22 de septiembre, contempla un sacrificio fiscal de Q3,318.4 millones por suspender ambos impuestos: Q1,332.2 millones del IDP y Q1,986.2 millones del IVA.
La diferencia alcanza Q2,181.6 millones.
La principal diferencia está en el mecanismo: con el subsidio, el Estado primero recauda impuestos y posteriormente utiliza recursos públicos para compensar parte del precio. Con la suspensión tributaria, simplemente deja de cobrar esos impuestos y el beneficio se traslada directamente al precio de los combustibles.

