Cuatro puentes señalados por daños o necesidades de atención en Guatemala presentan avances desiguales. El puente Río Dulce tiene una rehabilitación de Q83 millones, con un avance físico cercano al 23% y finalización prevista para enero de 2027; mientras que el puente Santiago, contratado por Q80 millones desde 2022, registra más del 60% de avance y tiene como fecha estimada de conclusión abril de 2027, tras años de suspensión.
En contraste, el puente Samalá o Castillo Armas mantiene una restricción de carga de 70 mil kilogramos, pero no tiene una intervención estructural planificada. El puente El Jobo, en Jutiapa, tampoco cuenta con estudios de ingeniería contratados mediante una licitación publicada. Especialistas advierten que el mantenimiento rutinario no basta para resolver daños estructurales y alertan que la falta de planificación y ejecución oportuna aumenta los riesgos de accidentes y deterioro.

