Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de
Venezuela, provocando edificios caídos, fachadas desprendidas y temor entre
miles de habitantes por posibles derrumbes. En ciudades como La Guaira hubo
numerosos inmuebles afectados.
El desastre reavivó
el debate sobre por qué países como Chile y México resisten mejor los sismos.
Como ejemplo, el terremoto chileno de 2015 causó relativamente pocos daños
habitacionales pese a su magnitud mayor registrada.
Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional
(CSN) de la Universidad de Chile, señala que también influyen factores como la
distancia entre las poblaciones y la falla que origina el sismo, así como las
características del suelo sobre el que se levantan las construcciones. El
epicentro de los terremotos en Venezuela estuvo entre las ciudades de Yumare y
Montalbán, en los estados de Yaracuy y Carabobo, respectivamente, aunque la más
dañada es La Guaira, en la costa. Esto posiblemente sea la razón pues el
terreno presenta otro tipo de material donde se construyeron.

