La ciudad de Phoenix, Arizona, se ha convertido en uno de los principales centros de datos de Estados Unidos gracias al auge de la inteligencia artificial, pero también enfrenta un intenso debate sobre quién debe asumir los costos de la enorme expansión eléctrica que requieren estas instalaciones.

La empresa eléctrica Arizona Public Service (APS) propone aumentar las tarifas en un 45% para los grandes consumidores de energía, como los centros de datos, y alrededor de un 14.5% para los usuarios residenciales, con el objetivo de financiar nuevas plantas y líneas de transmisión.

Empresas tecnológicas como Microsoft sostienen que ya pagan por gran parte de la infraestructura necesaria y plantean incluso desarrollar sus propias fuentes de energía. Mientras tanto, reguladores, consumidores y autoridades locales temen que los hogares terminen absorbiendo parte de los costos de la expansión impulsada por la IA.

El caso de Phoenix se ha convertido en una prueba nacional sobre cómo financiar el creciente consumo energético de los centros de datos sin afectar la confiabilidad de la red ni elevar excesivamente las facturas de electricidad.



