#Pactodeladrones, con Carlos Córdova

Guatemala vive un momento decisivo. El gobierno y el destape de una serie de casos

que muestran cómo la corrupción no es un accidente… es un sistema que ha drenado

recursos durante años.

Primero: el contrato del Ministerio de Salud con UNOPS. Un convenio millonario

que debía garantizar compras transparentes… pero terminó revelando sobreprecios,

retrasos y pagos sin respaldo técnico. ¿Dinero que debía llegar a hospitales, donde

esta ese dinero?

Segundo: los uniformes de la Policía Nacional Civil. Comprados por gobernación

Contratos inflados, proveedores sin capacidad real y materiales de baja calidad. El

resultado: policías mal equipados y millones perdidos.

Tercero: las armas compradas con procesos dirigidos. Adquisiciones hechas a la

medida de ciertos proveedores, con precios muy por encima del mercado. Un golpe

directo al presupuesto de seguridad.

Cuarto: las nuevas radiopatrullas. Vehículos con fallas desde su entrega,

especificaciones inferiores a las contratadas y sobrecostos evidentes. Una compra que

debilitó la capacidad operativa del Estado.

Quinto: el negocio de los fertilizantes en el MAGA. Compras infladas, entregas

incompletas y proveedores sin experiencia agrícola. Miles de agricultores afectados y un

programa clave convertido en botín político.

Sexto: los Q250 millones para becas en SEGEPLAN. Fondos destinados a educación

superior manejados con intereses personales o electorales.

Estos casos no son aislados. Son síntomas de un sistema que ha permitido que el pisto

público se convierta en negocio privado.

¿Las consecuencias? Cero inversiones en hospitales, menos escuelas, menos carreteras, menos seguridad. Y un país atrapado en pobreza y desigualdad.

La corrupción no es un titular. Es una máquina que transforma dinero público en

dinero personal. Y mientras siga funcionando, Guatemala seguirá perdiendo lo

más valioso: su futuro. A parte de asociarse entre los funcionarios que hacen las componendas, también están los que proveen los insumos que se dicen que empresarios, solo porque tienen una empresa para ser la contraparte, estos son seudo empresarios, no nos confundamos, son corsarios igual de delincuentes que los funcionarios y han formado un pacto de ladrones

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