El color de la orina puede ofrecer pistas sobre el estado de salud, aunque no siempre indica una enfermedad. Según especialistas citados por la Cleveland Clinic, el tono normal suele variar entre amarillo pálido y pajizo claro, dependiendo de la hidratación, la alimentación, el ejercicio y algunos medicamentos.

Los expertos señalan que la persistencia de cambios fuera de ese rango es una de las principales señales de alerta. Una orina transparente durante mucho tiempo podría estar relacionada con hidratación excesiva, diabetes o problemas renales, mientras que una tonalidad marrón puede reflejar deshidratación severa o afecciones hepáticas.

Asimismo, alimentos como la remolacha, los arándanos, ciertas vitaminas y medicamentos pueden modificar temporalmente el color sin representar un problema médico. Sin embargo, si los cambios persisten o se acompañan de otros síntomas, se recomienda consultar a un profesional de salud.



