Más de 20 años después del aterrizaje del rover Spirit en Marte, científicos reexaminaron datos recopilados entre 2004 y 2010 y encontraron nuevas evidencias de que amplias zonas del planeta estuvieron cubiertas por agua en el pasado.

El estudio analizó más de 2.000 días de observaciones y 32 sitios del cráter Gusev, identificando hematita cristalina y magnetita alterada, minerales que suelen formarse cuando las rocas interactúan con agua.

El investigador Paulo de Souza explicó que estas señales habían pasado desapercibidas debido a las limitaciones tecnológicas de la época.
Al combinar cientos de mediciones, los científicos lograron detectar rastros minerales que sugieren una presencia de agua más extensa de lo que se creía. El hallazgo refuerza la teoría de que Marte tuvo condiciones mucho más húmedas en su pasado y demuestra el valor de reanalizar datos históricos con nuevas técnicas científicas.

