Google y el FBI alertaron sobre una nueva modalidad de ataques cibernéticos utilizada por el grupo criminal Silent Ransom Group, que combina técnicas digitales con infiltraciones físicas.

Los delincuentes se hacen pasar por técnicos de soporte informático para ingresar a oficinas, conectar dispositivos USB o facilitar accesos remotos a sistemas corporativos.
Además, emplean correos electrónicos de phishing, llamadas telefónicas y herramientas de videoconferencia para engañar a empleados y obtener información confidencial. Entre los datos robados figuran contratos, registros financieros y datos personales sensibles.

A diferencia del ransomware tradicional, el grupo no siempre cifra los archivos, sino que amenaza con publicar la información sustraída si no recibe un pago. Google y el FBI recomiendan reforzar los controles de acceso, verificar la identidad del personal y capacitar a los empleados frente a estas nuevas tácticas de ingeniería social.



