La ola de calor en Francia ha causado unas 1.000 muertes adicionales desde el pasado miércoles, principalmente entre personas mayores de 65 años, según las autoridades sanitarias. El aumento de fallecimientos en domicilios y la saturación de los servicios funerarios reflejan la gravedad de la situación.
Las regiones más afectadas incluyen Isla de Francia, Nueva Aquitania, Bretaña, Centro-Valle de Loira, Normandía y Países del Loira, donde continúan las alertas por altas temperaturas. Aunque preocupa su impacto sanitario, las autoridades consideran que no alcanzará la mortalidad registrada durante la ola de calor de 2003.

