El Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México con la participación de 48 selecciones y 104 partidos, es considerado por expertos como un “laboratorio global de gestión de riesgos” debido a los desafíos que enfrentará en materia de sostenibilidad, seguridad, tecnología y salud pública. Según Sergi Simón, especialista en gestión de riesgos y sostenibilidad, el torneo será una prueba de resiliencia frente a algunas de las principales tensiones del siglo XXI.

Entre los retos más importantes destaca el cambio climático. El aumento de sedes, vuelos y desplazamientos podría convertir a esta edición en la de mayor huella de carbono de la historia, con emisiones que superarían los nueve millones de toneladas de CO₂. Además, varias ciudades sede podrían enfrentar temperaturas extremas que obliguen a modificar horarios de partidos y replantear la organización de competencias deportivas en verano.

La inteligencia artificial también tendrá un papel clave, ya que será utilizada para análisis táctico, arbitraje avanzado, gestión de infraestructuras, vigilancia inteligente y monitoreo de amenazas. Esto incrementa la dependencia tecnológica y la necesidad de reforzar la ciberseguridad.
En materia de seguridad, el evento será uno de los más vigilados de la historia, con coordinación internacional para enfrentar riesgos como terrorismo, ciberataques, drones, crimen organizado y campañas de desinformación.

El Mundial también pondrá a prueba la capacidad energética de las ciudades anfitrionas y la resistencia de los sistemas sanitarios ante posibles brotes epidemiológicos derivados de la movilización masiva de millones de personas. Para los expertos, el torneo reflejará tanto los avances tecnológicos como las vulnerabilidades globales actuales.



