Una investigación publicada en Communications Biology comparó la percepción auditiva de 272 adultos y 23 pinzones cebra mediante pruebas con secuencias de sonidos.

Los resultados mostraron que los humanos priorizan el tono —si una nota es aguda o grave— para reconocer patrones, mientras que las aves combinan esa señal con otra relacionada con la intensidad de determinadas frecuencias.

Cuando ambas pistas entraban en conflicto, las personas tendían a seguir el tono, mientras que los pinzones no mostraban una preferencia clara.
El estudio también encontró que los participantes con mayor formación musical respondían de manera diferente cuando el tono desaparecía. Sin embargo, los investigadores advirtieron que los resultados no demuestran que la música cause esos cambios, por lo que se necesitan más estudios para comprender cómo la experiencia y las diferencias entre especies influyen en la percepción sonora.


