Estados Unidos propuso nuevas restricciones a inversiones estadounidenses en sectores tecnológicos de países considerados una amenaza para su seguridad nacional, incluidos China, Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba.
La iniciativa busca impedir que capital y conocimientos estadounidenses fortalezcan capacidades militares y tecnologías sensibles de esos países.
Las restricciones abarcarían inteligencia artificial, semiconductores avanzados, computación cuántica, supercomputación y biotecnología. Algunas inversiones quedarían prohibidas, mientras otras tendrían que notificarse al Departamento del Tesoro.
La medida amplía los controles sobre inversiones en el extranjero y refleja la creciente rivalidad tecnológica y geopolítica de Washington con gobiernos considerados adversarios.

