Guatemala atraviesa una transformación demográfica marcada por la reducción de la fecundidad y el envejecimiento progresivo de su población. En 2026, el 64% de los guatemaltecos tiene entre 15 y 64 años, lo que representa una importante ventana de oportunidad para impulsar el crecimiento económico mediante el llamado bono demográfico.
La población del país se duplicó desde la década de 1990, mientras la tasa de fecundidad bajó de cinco hijos por mujer a 2.3. Además, la mitad de la población ya reside en áreas urbanas.
Este escenario obliga a fortalecer las políticas públicas, especialmente en educación, salud y generación de empleo, para aprovechar la población en edad productiva antes de que el bono demográfico disminuya. La planificación también deberá anticiparse al aumento de adultos mayores y a las nuevas necesidades sociales que traerá el cambio en la estructura poblacional.


