China reportó un crecimiento económico de 4.5% en el tercer trimestre de 2026, pero las cifras esconden una crisis interna: la inversión inmobiliaria se desplomó 21%, la inversión en activos fijos cayó 7.2% y las ventas minoristas apenas avanzaron 1.1%.
Aunque las exportaciones aumentaron 36% en septiembre, el consumo doméstico continúa débil y la prolongada crisis inmobiliaria golpea la confianza de hogares y empresas. ¿De qué sirve exportar cada vez más si los consumidores chinos compran menos y la inversión se contrae? La dependencia de los mercados extranjeros aumenta las tensiones comerciales con Estados Unidos y Europa.
El gran interrogante es cuánto tiempo podrá sostenerse el crecimiento chino si su economía interna no logra recuperarse.

