El Tribunal Federal dictaminó por unanimidad este jueves que los jueces federales que mantuvieron una relación sentimental, efectivamente, «compartieron un hogar de forma duradera».
Por consiguiente, dicha relación era ilícita. Podrían admitirse solicitudes de revisión en una quincena de casos judiciales, incluido el caso Sperisen.

La naturaleza de la relación entre los jueces Yves Donzallaz y Béatrice van de Graaf resultó crucial para decidir sobre la solicitud de revisión de una sentencia dictada por la magistrada en cuestión.
El asunto plantea interrogantes sobre su independencia e imparcialidad.
El Tribunal Federal (TF) resolvió el jueves, en sesión pública, que los cinco magistrados consideraron por unanimidad que la relación entre ambos contraviene el artículo 8 de la Ley sobre el Tribunal Federal, el cual estipula que «no pueden ejercer simultáneamente como jueces del Tribunal Federal aquellas personas que compartan un hogar de forma duradera». >> Más detalles: El romance entre dos jueces federales, bajo la lupa del Tribunal Federal El tribunal concluyó que se han vulnerado las normas relativas a la composición del órgano judicial.

En consecuencia, admitió la solicitud de revisión referente a una sentencia dictada en Lucerna —en un caso de homicidio— por un tribunal en el que figuraba la jueza implicada.
Un pequeño seísmo judicial La solicitud de revisión examinada este jueves podría sentar jurisprudencia y poner en entredicho otras sentencias. Se han presentado quince solicitudes de revisión ante el TF en relación con el vínculo sentimental entre estos dos jueces, un asunto que ha acaparado la atención pública desde el mes de mayo.
Entre estos casos, cabe mencionar la saga judicial de Sperisen, llamada así por el exjefe de la policía de Guatemala, quien acaba de ser condenado en Ginebra por complicidad en asesinatos en el marco de ejecuciones extrajudiciales. >> Lea al respecto: Erwin Sperisen, condenado definitivamente en Suiza tras quince años de proceso judicial Las repercusiones son también de carácter político, dado que los jueces federales están vinculados a partidos políticos y son elegidos por el Parlamento.

El jueves por la mañana, Yves Donzallaz centró toda su argumentación en la falta de independencia de los jueces frente a sus respectivos partidos.
Según él, estos «ataques» tienen su origen en sus desavenencias con la UDC. En su momento, se negó a incorporar en la jurisprudencia las posturas del partido, el cual, al parecer, «le guarda rencor». Denunció un «colapso» del Tribunal Federal y abogó por una reforma profunda de la institución para frenar su creciente politización (véase el recuadro). Por otra parte, ambos magistrados se juegan mucho a nivel personal: la sentencia de hoy influirá, sin duda, en su reelección el próximo mes de diciembre. Una comisión ha iniciado un procedimiento que podría desembocar en su no reelección.

