Canadá se prepara para una guerra comercial prolongada con Estados Unidos, luego de que entraran en vigor nuevos aranceles de represalia canadienses contra productos estadounidenses. La medida representa una nueva escalada tras el fracaso de las negociaciones comerciales a finales de agosto.
El conflicto aumenta la presión sobre ambos gobiernos, mientras funcionarios estadounidenses han advertido que Washington podría responder con nuevos aranceles si Canadá mantiene sus medidas. La disputa amenaza con afectar el comercio bilateral y aumentar los costos para empresas y consumidores de ambos países.
El enfrentamiento ocurre pese a los estrechos vínculos económicos entre Canadá y EE. UU., y deja en incertidumbre la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial en el corto plazo.


