La OEA aprobó con 29 votos a favor una resolución para convocar a los cancilleres de las Américas y abordar la crisis política de Nicaragua, en un paso considerado inédito frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Brasil fue el único país que votó en contra, mientras México se abstuvo, posiciones que contrastaron con el respaldo mayoritario a discutir la situación nicaragüense.
Honduras y El Salvador también apoyaron la resolución. La convocatoria eleva la crisis de Nicaragua a un nivel regional y abre la posibilidad de una respuesta colectiva frente a las denuncias de violaciones de derechos humanos y concentración del poder.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, reconoció ahora que la situación representa una amenaza hemisférica. El cambio refleja una mayor presión diplomática sobre Managua y un creciente aislamiento internacional del gobierno de Ortega y Murillo.


