Arabia Saudita realiza pruebas para reactivar el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que permite transportar petróleo desde los campos del este del país hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el estrecho de Ormuz. La operación fue afectada por ataques recientes contra instalaciones petroleras, en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El reinicio del oleoducto busca recuperar parte del flujo de crudo y reducir las presiones sobre el suministro mundial de petróleo. La infraestructura tiene capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios, aunque antes de los ataques movilizaba entre 4 y 5 millones.
Las pruebas podrían permitir una reanudación gradual de las operaciones. Arabia Saudita busca recuperar capacidad mientras persisten los riesgos para las rutas tradicionales de exportación. Su funcionamiento será clave para determinar el impacto de la crisis sobre los precios internacionales del petróleo.

