ReaderLink, el mayor distribuidor de libros de EE.UU., dejo de abastecer libros de bolsillo a supermercados y farmacias en 2024, marcando el fin de una era de más de 80 años de accesibilidad literaria masiva. Las ventas del formato colapsaron de 131 millones de ejemplares en 2004 a apenas 21 millones en 2024, víctima del auge de los libros digitales, audiolibros y formatos de mayor calidad como el “trade paperback”.

Inventado en 1935 por Penguin Books en el Reino Unido y popularizado en Estados Unidos desde 1939 por Pocket Books, el libro de bolsillo democratizó la lectura con precios equivalentes a un paquete de cigarrillos y portabilidad única. Durante la Segunda Guerra Mundial, las “Armed Services Editions” consolidaron el hábito lector entre millones de soldados. Expertos como Paula Rabinowitz destacan que permitió a la clase trabajadora tener biblioteca propia por primera vez.

Hoy, la desaparición del formato preocupa por reducir el acceso económico a la literatura, especialmente para adolescentes y trabajadores de salario mínimo que no pueden costear ediciones de 20 dólares. El mercado, impulsado por “BookTok” y preferencias por ediciones de lujo, ha elegido nuevos formatos digitales y físicos premium.


