El uso de inteligencia artificial en la elaboración de currículums y en los procesos de reclutamiento está transformando el mercado laboral, pero también generando nuevas dificultades. Plataformas como LinkedIn permiten enviar miles de solicitudes rápidamente, impulsadas por CV optimizados automáticamente para cada vacante. Esto ha provocado una saturación: las empresas reciben grandes volúmenes de postulaciones, muchas de baja calidad o demasiado similares.

Ante este escenario, alrededor del 82% de las compañías utiliza sistemas automatizados para filtrar candidatos. Sin embargo, lejos de mejorar la selección, estos algoritmos tienden a descartar perfiles valiosos o a reforzar patrones repetitivos. Informes como el de Coursera muestran que las empresas valoran habilidades en IA, pero al mismo tiempo rechazan CV generados con estas herramientas por parecer genéricos.

El problema se agrava porque los sistemas replican sesgos existentes, priorizando perfiles similares a los ya contratados. Esto limita la diversidad y reduce las oportunidades para nuevos talentos. Además, muchas empresas recurren a redes internas en lugar de procesos abiertos.

Expertos coinciden en que la solución no está en más automatización, sino en procesos más humanos, transparentes y enfocados en evaluar habilidades reales, pensamiento crítico y autenticidad de los candidatos.



