La Junta Monetaria redujo la tasa líder de 3.75% a 3.50%, una baja de 25 puntos básicos y la cuarta consecutiva, con el objetivo de impulsar la economía. Esta decisión responde a una inflación baja de 0.96%, según el Banco de Guatemala.
La reducción busca estimular el consumo y la inversión, ya que los créditos —hipotecarios, vehiculares y empresariales— se vuelven más baratos. Además, aumenta la liquidez en el sistema financiero, incentivando a los bancos a prestar más dinero y dinamizar la actividad económica.
Sin embargo, también implica una menor rentabilidad del ahorro, pues los depósitos y cuentas generan menos intereses, empujando a algunos a buscar otras opciones de inversión. Aunque la medida se da en un contexto de inflación controlada, un exceso de liquidez podría generar presiones inflacionarias a futuro.
Con este ajuste, la tasa baja de 3.75% a 3.50%, reflejando una política monetaria más flexible orientada a fortalecer el crecimiento económico.

