El Super Bowl LX, que se disputará el domingo 8 de febrero de 2026, reafirma su condición como uno de los eventos deportivos más costosos y lucrativos del mundo.

Lejos quedaron los tiempos en que asistir al juego era accesible: en 1967, el boleto promedio costaba US$12, equivalente hoy a unos US$110. Para esta edición en el Levi’s Stadium, los precios reflejan una fuerte dinámica de oferta y demanda, con variaciones constantes a medida que se acerca el partido.

En los paquetes oficiales de la NFL, las entradas comenzaron desde US$7.200, aunque se depreciaron cerca de un 20 % y hasta un 50 % en sitios de reventa. Al 5 de febrero, los precios oscilaban entre US$4.000 y más de US$35.000, según la plataforma y la ubicación. A esto se suma el alto costo de viaje y hospedaje en el área de San Francisco, lo que convierte al Super Bowl en un lujo al alcance de pocos aficionados.


