Guatemala ha dado un paso histórico al ingresar al mercado internacional de bonos de carbono, logrando un primer pago de aproximadamente US$22.6 millones por la captura verificada de 4.8 millones de toneladas de CO₂. Este ingreso, obtenido a través del Programa de Reducción de Emisiones (PRE) y con el Banco Mundial como intermediario, demuestra que la conservación de los bosques puede convertirse en un servicio de exportación rentable y sostenible. El país cuenta con más de 3.7 millones de hectáreas de bosque protegidas y más de mil proyectos de conservación que benefician a comunidades, pequeños productores, municipalidades y empresas forestales.
A diferencia de otros países, Guatemala enfrenta el reto de la fragmentación de la tierra, lo que dificulta la venta individual de carbono, pero el PRE permite agrupar esfuerzos a escala nacional.
Además del impacto ambiental, este modelo genera empleo, fortalece las economías locales, reduce la presión migratoria y diversifica las fuentes.

