El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó ante el Senado que la administración de Donald Trump creó un mecanismo temporal para financiar servicios esenciales del Gobierno venezolano, como la policía y el saneamiento, utilizando ingresos provenientes del petróleo venezolano sancionado vendido a precios de mercado y bajo auditoría estadounidense.
Rubio sostuvo que el esquema busca atender necesidades urgentes de la población y aseguró que el Gobierno encargado venezolano se comprometió a comprar medicamentos y equipos directamente a Estados Unidos. También señaló que el diálogo con las autoridades que controlan el aparato estatal ha evitado una migración masiva y una guerra civil.
El funcionario anunció que Estados Unidos prevé restablecer una presencia diplomática en Venezuela, inicialmente desde Bogotá y posteriormente en Caracas, bajo la dirección de la diplomática Laura Dogu. Indicó que esto permitirá contacto directo con autoridades, sociedad civil y oposición.
Aunque en sus declaraciones preparadas Rubio mencionaba la posibilidad de usar la fuerza para garantizar cooperación, durante la audiencia moderó su discurso y reiteró que la operación en Venezuela no fue un acto de guerra ni una ocupación militar. Sus declaraciones se producen en medio del debate en el Congreso por la falta de autorización previa para la acción estadounidense.
Rubio también confirmó que se reunirá con la líder opositora María Corina Machado, aunque evitó respaldarla públicamente como futura presidenta de Venezuela.

