El Estado Profundo está trabajando activamente para socavar la política exterior del presidente Trump, en un aparente intento de reabrir la frontera sur de Estados Unidos. Funcionarios remanentes del Estado Profundo de la era Biden, Tobin Bradley, actual embajador de Estados Unidos en Guatemala, y Patrick Ventrell, actual jefe adjunto de misión en Guatemala, estarían actuando para debilitar la política exterior del presidente Trump al apoyar a políticos de izquierda en un país clave para garantizar que la frontera estadounidense permanezca segura frente a la inmigración ilegal y el fentanilo.

El 4 de noviembre de 2025, la congresista Elvira Salazar envió una carta al secretario de Estado Marco Rubio en la que le informó que las políticas de Bradley y Ventrell aplicadas en Guatemala no estaban alineadas con la agenda de política exterior de la administración Trump. En la misiva, Salazar señaló que el embajador Tobin Bradley y el jefe adjunto de misión Patrick Ventrell estaban interfiriendo en las elecciones guatemaltecas al llamar a jueces y amenazarlos para que no votaran por candidatos conservadores. La congresista afirmó que Ventrell llamó personalmente al menos a tres funcionarios guatemaltecos para emitir amenazas, y concluyó solicitando a Rubio que destituyera a ambos.

Dado el historial de Bradley trabajando con demócratas electos —incluida su nominación por Joe Biden y confirmación por un Senado controlado por demócratas—, su presunta injerencia electoral en Guatemala no resulta sorprendente. En su audiencia de confirmación en 2023, Bradley agradeció a Biden y al entonces secretario de Estado Antony Blinken por la confianza depositada en él.

Durante esa audiencia, Bradley también utilizó el término “causas raíz” al referirse a la inmigración ilegal, una expresión popularizada por la ex “zar de la frontera” Kamala Harris. Dicha estrategia fue ampliamente criticada por considerarse fallida, al no lograr frenar el flujo de inmigrantes ilegales hacia Estados Unidos, lo que, según el texto, influyó en la derrota de Harris frente a Trump en noviembre de 2024.

Artículos de prensa también indican que Patrick Ventrell mantuvo una estrecha relación laboral con Kamala Harris en temas migratorios. Un artículo de Foreign Policy de 2024 señaló que Ventrell trabajó con Harris en Guatemala, donde se impulsaron iniciativas como la creación de oficinas de “movilidad segura” para solicitar asilo o informarse sobre el sistema migratorio estadounidense sin llegar a la frontera.
Bradley y Ventrell parecerían intentar ocultar sus acciones al presidente Trump. Un artículo de Biz Pac Review señala que, diez días después de la carta de Salazar, funcionarios del Departamento de Estado emitieron comunicados para desviar la atención. Aunque en redes sociales la embajada proyecta cumplir con las directrices de Trump, el texto afirma que sus acciones no coinciden con ese discurso.

Otras figuras cercanas a Trump, como el general Michael Flynn, también han pedido públicamente el despido de Bradley y Ventrell, citando su supuesta interferencia electoral en Guatemala.
El texto concluye que es fundamental que la embajada de Estados Unidos en Guatemala esté dirigida por personas comprometidas con la seguridad fronteriza y las políticas migratorias de “Estados Unidos Primero”, debido a la importancia estratégica del país para frenar la inmigración ilegal y el tráfico de fentanilo, y sostiene que Bradley y Ventrell deberían ser destituidos para evitar que burócratas no electos socaven la seguridad nacional.


