El Índice de Competitividad Local (ICL) 2025, publicado por Fundesa, evalúa la competitividad de los municipios de Guatemala a partir de doce pilares clave para la productividad, como instituciones, infraestructura, salud, mercado laboral, innovación y adopción de tecnología. Los resultados muestran un país con municipios que avanzan de forma sostenida y otros que enfrentan estancamiento o retrocesos.
Entre los municipios que mejoran destacan dos grupos. El primero incluye localidades que ya contaban con una base relativamente sólida y han logrado fortalecerla gradualmente, como Huehuetenango (cabecera), Concepción (Sololá), Fray Bartolomé de las Casas (Alta Verapaz) y San Bartolomé Jocotenango. El segundo grupo está formado por municipios con puntajes históricamente bajos, pero que han registrado avances importantes tras la pandemia, como Lanquín, La Tinta y Senahú, que crecieron alrededor de nueve puntos en el índice, así como La Libertad, Las Cruces y San Andrés, en Petén.
Sin embargo, muchos de estos municipios enfrentan un “techo” de competitividad cercano a los 45 puntos debido a la falta de inversión en infraestructura, entorno económico favorable y adopción tecnológica. También se observan casos de retroceso en municipios tradicionalmente competitivos, como Salcajá, La Democracia y Villa Canales, principalmente en seguridad, habilidades y dinamismo empresarial. El deterioro de estos pilares tiene costos sociales y económicos, como menor atracción de inversión, pérdida de talento y aumento de la migración hacia zonas más competitivas.

