La American Heart Association incluyó al sueño adecuado dentro de los ocho hábitos fundamentales para proteger la salud cardiovascular, situándolo en el mismo nivel de importancia que una alimentación equilibrada y el ejercicio físico. Dormir entre siete y nueve horas por noche, según la entidad y diversos especialistas, ayuda a reducir los riesgos de obesidad, hipertensión, accidentes cerebrovasculares e infartos agudos de miocardio. Además, descansar el tiempo indicado refuerza el sistema inmunológico y contribuye al equilibrio de las hormonas que regulan el apetito, el estrés y otras funciones clave del organismo.

La cantidad de sueño requerida no es igual para todos.
El doctor Tony Cunningham, psicólogo clínico y director del Centro para el Sueño y la Cognición de Boston, lo explicó así: “Eso significa que no todas las personas del planeta necesitan ocho horas de sueño”. “Hay personas que realmente solo necesitan cinco o seis horas, como si su biología y fisiología solo les permitieran, en condiciones óptimas, dormir de cinco a seis horas”, destacó.
Si bien el promedio recomendado es útil, existen personas que, por su biología, requieren solo cinco o seis horas, mientras que otras pueden necesitar hasta once para sentirse descansadas. Estudios indican que los llamados “dormidores cortos”, que representan alrededor del 5% de la población, pueden dormir cinco horas y rendir plenamente durante el día. Por el contrario, quienes necesitan más de nueve horas para alcanzar ese mismo bienestar deben respetar sus necesidades individuales.

La edad es determinante: niños y adolescentes requieren más horas de sueño, mientras que los adultos mayores pueden experimentar cambios en la duración y la calidad del descanso.

