El arroz es un alimento básico en muchas culturas, pero puede contener metales pesados como arsénico, cadmio, plomo y mercurio, que representan riesgos para la salud. Según un estudio reciente en EE. UU., el arroz integral del sureste estadounidense y el arroz precocido presentan los niveles más altos de arsénico, siendo este el metal más abundante en el suelo. Por el contrario, variedades como el arroz jazmín tailandés, el basmati indio y el arroz de California tienen aproximadamente un 30 % menos de metales pesados.

Para reducir la exposición, se recomienda elegir los tipos y orígenes de arroz con menor contenido de metales. Asimismo, la forma de cocinarlo influye significativamente: hervir el arroz en 6 a 10 tazas de agua por cada taza de arroz y escurrir el exceso puede disminuir hasta un 60 % el arsénico inorgánico. También es útil remojar el arroz 30 minutos o toda la noche antes de cocinarlo, siempre escurrido, en lugar de solo enjuagarlo. Otra estrategia es mezclar el arroz con otros granos de bajo contenido de metales, como la quinoa, para diversificar la dieta y reducir la exposición acumulativa.

Estas prácticas simples permiten continuar disfrutando del arroz como parte de la alimentación diaria, minimizando los riesgos asociados a los metales pesados presentes en este alimento.


